Tengo que confesar que cada vez que alguien reclama diciendo que el gobierno debería pagar por esto o aquello me salta el economista. A nadie le gusta pagar impuesto, eso es obvio; a nadie le gusta que los impuestos que paga se los roben otros, totalmente legítimo, pero creer que el gobierno nacional encontró el cofre de los enanos al final del arco iris es increíble. Cerca del 85% de los ingresos del Estado colombiano son impuestos (directos e indirectos). Eso quiere decir que más o menos, lo que pagan los colombianos en impuesto es lo que hace funcionar el Estado, permite realizar inversiones, mantener a nuestra fuerza pública y muchas otras actividades que tiene que hacer el gobierno de turno. Si nadie paga impuestos no hay educación pública, sistema de salud público y mucho menos policías y soldados que protejan nuestras familias y amigos.

MAURICIO CARDENAS SANTA MARIA, MINISTRO DE HACIENDA. (COLPRENSA-MINMINAS JAIRO CASTILLA).

El reclamo anterior lo hago porque el 19 de octubre el Gobierno nacional presentó una reforma tributaria y ya se empiezan a oír voces de todo tipo. Primero entendamos por qué es necesaria una reforma tributaria que ojalá sea estructural (manera elegante de decir integral). El otro 15% de los ingresos del Estado que no son impuestos están constituidos por un sinnúmero de fuentes entre las cuales están las regalías. Entre las diferentes regalías que recibe el Estado colombiano están las causadas por la actividad petrolera. Adicionalmente, parte de los ingresos tributarios son por cuenta de lo que pagan las empresas petroleras. Tanto las regalías como los impuestos a las empresas petroleras dependen de su actividad económica. Entre más produzcan y el precio este más alto, más cantidad de ingresos tendrá el Estado. En este sentido, y para que se imagen la situación, el precio de un barril de petróleo durante los primero meses de 2014 fue alrededor de 90 dólares. Al final del año 2014, el precio fue solamente 50 dólares. En enero del presente año, el precio llego a 32 dólares. Lo anterior quiere decir que en menos de dos años, el precio de uno de los bienes más importantes para la economía colombiana cayó cerca de dos tercios. Solo imagínese que su salario en dos años caiga el 60%. Seguramente su situación sería crítica.

Si bien los ingresos por explotación petrolera no son la gran fuente del presupuesto nacional, el impacto de recibir 23 billones de pesos en el año 2013 y solo 2-3 billones durante el año 2016, ha hecho que para mantener el ritmo de gasto y funcionamiento del Estado, las finanzas públicas tengan un descuadre. Esto quiere decir que la deuda del Gobierno ha estado creciendo. Y como usted bien sabe, a menos que se aumenten los ingresos, ninguna persona o Estado puede mantener el ritmo de vida de la época de las vacas gordas. En resumen, no hay plata para tanta gente.

Ahora si entremos a pensar en la reforma tributaria que presentó el Ministro Cárdenas al Congreso de la República. Conscientes de la situación en la que está el país, el Gobierno nacional encomendó a la Comisión de Expertos para la Equidad y Competitividad Tributaria estudiar el régimen tributario actual y proponer una serie de cambios que permitan reducir el endeudamiento, facilitar el pago de impuestos y aumentar la progresividad (que paguen más los que más tienen) del sistema. Con el informe presentado en diciembre del año pasado, se hicieron evidentes algunos cambios que generan discusión en el país como el aumento del IVA o la disminución de las tasas para las empresas que serán reemplazadas por impuestos de personas naturales como usted o yo.

Si bien desde el punto de vista técnico las propuestas de la Comisión de Expertos tienen sentido, el Estado necesita más recursos, otra cosa son sus implicaciones políticas y más cuando está arrancando la carrera por la próxima elección de presidente. Después del fracaso del plebiscito por la paz, el ambiente político para presentar una propuesta, que es todo menos popular, no podría ser peor. El congreso no es ajeno a los intereses de unos y otros en el proceso de paz y cada movimiento que se haga va a impactar su capital político. El Gobierno nacional invirtió gran parte de su capital político al proceso de paz y después de la victoria del No, la capacidad para realizar una reforma que no va a ganarles votos a los congresistas va a ser muy limitada.

El Ministro Cardenas tiene enfrente el reto más importante de su Ministerio que tendrá un impacto, casi de la importancia del proceso de paz, sobre la vida diaria de los colombianos. Existe la posibilidad que usted, ciudadano del común, tenga que pagar más impuestos al comprar su mercado y entiendo que no sea feliz con esto. Lo único que le pido es que nunca vuelva a decir ¡Eso lo debería pagar el Gobierno! porque es usted quien lo paga con sus impuestos.

 

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