El próximo 8 de noviembre del presente año se llevará a cabo la votación para elegir el presidente de Estados Unidos. Desde nuestro pequeño paraíso tropical, nos llegan noticias sobre las declaraciones, algunas delirantes, del candidato por el Partido Republicano Donald Trump, o del estado de salud de la candidata por el Partido Demócrata Hillary Clinton. Más allá de esa información poco relevante, el análisis de las propuestas e implicaciones de la elección de alguno de los dos candidatos con mayor intención de voto (vine a saber hace poco que hay más candidatos independientes) es poco. Si bien como colombianos no votaremos en esas elecciones, ya hemos tenido suficiente sobre votaciones con el plebiscito del mes pasado. El camino que coja el país más poderoso del mundo y uno de los socios comerciales más importantes de nuestro país va a afectar nuestro devenir.

Más allá de los posibles efectos en términos de inmigración de una elección u otra, la elección que tomen los americanos va a definir un rumbo de la política económica. Para efectos de este artículo, quisiera enfocar el análisis sobre las propuestas en materia de comercio exterior, impuestos y política monetaria, pues considero que son las que pueden tener más efecto sobre nuestra vida en Colombia. Comencemos por examinar rápidamente las propuestas de cada uno de los dos candidatos.

Desde el partido del elefante, el Partido Republicano, Donald Trump o como comúnmente lo llaman en Estados Unidos, “The Donald”, presentó una visión económica que combina dos elementos: desregulación del mercado y proteccionismo mercantil (Klaas, 2016). Según el discurso de “The Donald” en Detroit donde presento su política económica, los altos niveles de impuestos y la excesiva regulación de los mercados hanllevado a que las empresas lleven los empleos a otros lugares del planeta, reduzcan salarios y disminuyan la producción nacional (Trump, 2016).

Para contrarrestar el fenómeno antes mencionado, Trump propone realizar una reducción del tope de impuestos para personas naturales y empresas, renunciando a cerca de 9.5 trillones de dólares de ingresos para el Gobierno Federal (algo así como el Gobierno Nacional en Colombia) en la próxima década (Portlock & Van Dam, 2016).

En materia de comercio exterior, la candidatura Republicana ha tomado una dirección contraria a lo que ha sido la visión republicana durante las últimas décadas. Trump ha indicado que es necesario reducir el déficit de la balanza comercial e incentivar la producción nacional por medio de aumento de tarifas en los aranceles para importaciones, revisión de los acuerdos comerciales vigentes y en negociación y tener una política agresiva en denuncias sobre competencia desleal ante la Organización Mundial del Comercio. Particularmente, el Tratado de Libre Comercio de Norte America (NAFTA), del cual hace parte México, ha sido blanco de críticas por parte del candidato republicano quien quisiera renegociarlo para conseguir mejores condiciones en beneficio de Estados Unidos (BBC, 2016). Igualmente, “The Donald” ha planteado la necesidad de subir tarifas de los aranceles para los socios comerciales más importantes como México y China (BBC, 2016).

En cuanto a su visión de la política monetaria, Donald Trump se ha mostrado como una persona que quisiera que la Reserva Federal (el Banco de la República de Estados Unidos) subiera la tasa de interés para protegerse de un posible incremento de la inflación. También ha mencionado que quisiera reemplazar a la actual presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, con alguien del Partido Republicano (Portlock & Van Dam, 2016).

Ahora bien, la demócrata Hillary Clinton ha planteado una política económica basada en dos principios: aumento de impuestos y mantenimiento del nivel de gasto público (IG, 2016). En materia impositiva, Clinton buscará incrementar los impuestos para los ciudadanos con altos ingresos. Según la campaña demócrata, el 4% más rico de los Estados Unidos aportará recursos para apoyar programas de subsidio para educación superior y capacitación laboral (BBC, 2016). Adicionalmente, propone aumentar los impuestos para los capitales que realicen inversiones de menos de 6 años e incentivos fiscales para empresas que compartan sus utilidades con los empleados (Portlock & Van Dam, 2016).

Fuente: CNBC

En la candidatura del burro, animal que representa al Partido Demócrata, han planteado la necesidad de renegociar algunos de los tratados comerciales como el TPP (tratado transpacífico que está en negociación) y las condiciones comerciales con Corea del Sur (BBC, 2016). No obstante, ha mostrado apoyo sobre otros tratados comerciales como el NAFTA y ha indicado que no aumentara tarifas de aranceles como mecanismo para incentivar la producción nacional (BBC, 2016).

La cercanía con el gobierno actual en términos ideológicos y partidistas de Hillary Clinton, lleva a apoyar la política monetaria actual en cabeza de Janet Yellen. Adicionalmente, Clinton ha indicado de la necesidad de cerrar la puerta giratoria entre Wall Street y el gobierno federal y tener una vigilancia permanente sobre el sector financiero (Portlock & Van Dam, 2016).

A primera vista, las propuestas de cualquiera de los dos candidatos parecen no tener una fuerte influencia sobre Colombia y sus ciudadanos. Para entender la influencia que puede tener un cambio en la política norteamericana es necesario ver la magnitud de la relación comercial. En primer lugar, durante el año 2015, el 27,5% de las exportaciones que realizó Colombia tuvieron como destino Estados Unidos (Procolombia, 2015). El 6% de la Inversión Extrajera Directa durante el año 2015 provino del gigante y fue el tercero en magnitud (BanRep, 2016). Estas dos cifras indican que en términos comerciales y económicos, Estados Unidos tiene una posición importante para los intereses colombianos.

Es evidente que para las empresas colombianas es muy importante tener acceso al mercado norteamericano en condiciones que les permita competir. El incremento de aranceles o el cambio de las condiciones preferenciales que tiene el país por medio del Tratado de Libre Comercio puede ser muy grave para la producción nacional. Nuestro socio comercial ha tenido durante las últimas décadas una visión de apertura hacia los mercados emergentes pero estopuede cambiar con la elección del próximo 8 de noviembre. Si bien “The Donald” no ha hecho referencia al Tratado de Libre Comercio con Colombia, su discurso es bastante fuerte al indicar que buscará mejorar las condiciones de intercambio o cancelará algunos acuerdos comerciales. Igualmente, Trump se muestra a favor de subir los aranceles para mejorar la competitividad de la producción norteamericana. Estos dos hechos pueden ser devastadores para una economía colombiana que necesita aumentar sus niveles de exportación y mejorar su balanza comercial.

Las políticas impositivas de los dos candidatos, por caminos diferentes, buscan generar incentivos a la inversión y crecimiento de producción en Estados Unidos. Estos cambios desean llevar recursos de personas y corporaciones norteamericanas que hoy en día están invertidos en diferentes lugares del mundo, por ejemplo Colombia, a inversiones dentro de Estados Unidos. Este factor tiene que llevar al país a mejorar las condiciones de inversión que tienen los extranjeros. Si bien se debe buscar que todos los recursos que entren en el país tengan efectos sobre la producción y busquen el largo plazo, el cambio de política en Estados Unidos debe exigir una reforma tributaria en Colombia que permita contrarrestar el posible efecto.

La elección que hagan los norteamericanos debe generar alertas y acciones en el Gobierno Nacional. Más allá de las relaciones políticas entre los países, se debe buscar generar las mejores condiciones para atraer inversión y promover la exportación al gigante del norte.

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