El Chocó ha sido dejado de lado por el gobierno. La región tiene tasas de desempleo que llegan al 20,2%, o índices de pobreza que son 5 veces las de Bogotá. Muy pocos creen en la región y le ven futuro. La realidad es que la región tiene sorpresas que dejan un suspiro alentador y dan indicios de olvidar la indiferencia colombiana.  

Al ver las cifras y analizarlas, se siente una tristeza marcada por la desigualdad y la dificultad. Según el Dane, en abril de 2016 se mostró que, de enero a marzo, Quibdó tuvo una tasa de desempleo del 20,2%. Esto es 2 veces la tasa de desempleo nacional y la peor a nivel ciudades; o la pobreza que, para dar una idea de su magnitud, en el informe técnico del Dane del 2 de marzo de 2016 mostró que la capital del Choco tiene un índice de pobreza y pobreza extrema que juntos suman para el 2015 un total del 62%; algo así como 5 veces la suma de Bogotá, que está en 12,4%, o 6 veces la de Bucaramanga, que está en el 10,2%.  

 

Esto es realmente una desgracia y una deshonra para un país y un gobierno que cuenta con toda la capacidad de ayudar y que sabe el potencial del Chocó.  ¿Cómo es posible que el Pacifico se dé el lujo de tener un espacio geográfico tan rico en biodiversidad, lleno de minerales, con un potencial turístico inimaginable y con capacidades comerciales gigantescas, pero que esté atascado y con problemas que a simple vista se ven imposibles de solucionar?  

 

Es difícil de pensar… ¿no? Por eso, más allá de criticar toda problemática, se debería hacer un esfuerzo por entender con claridad la procedencia y los peligros de sus problemas. De tal forma que en un futuro no muy lejano se dé la posibilidad de sacar a la luz a la región, con proyectos como el PAZcifico, o que se logren obtener grandes beneficios de proyectos futuros de gran envergadura. 

 

El plan PAZcifico es un plan del gobierno nacional que espera realizar actividades para el desarrollo y acabar las grandes problemáticas en el Pacífico colombiano. Con préstamos del BID y el Banco Mundial, se espera que un espacio de 10 años se disminuya la brecha de desigualdad y se mejore la competitividad de la región. Tan solo con una capacidad de gasto de 400 millones de dólares, se espera que la primera etapa se adelanten obras concretas en cobertura de acueducto y saneamiento básico, planes de ordenamiento territorial de Buenaventura, Quibdó, Tumaco y Guapi, así como energía y conectividad para el Litoral Pacífico (DNP, 2016). Suena muy bien a simple vista. El asunto está en la forma como el plan va a tener que contrarrestar los atrasos y las problemáticas que existen en la zona, porque son muchos.  

 

En el escrito ¿por qué es pobre Chocó? de Jorge Bonet (2007) y algunas cifras encontradas en los principales medios de comunicación se pueden ver los principales fenómenos que han causado los atrasos y los problemas de la región.  

 

Hay dilemas institucionales y condiciones geográficas y climáticas que dificultan la productividad. El legado colonial no permitió fijar instituciones que dieran oportunidades para una buena inclusión social y desarrollo de la población en la actividad económica. Paralelamente, hay condiciones geográficas y climáticas que llevan a que el 68% de la tierra tenga una clasificación de baja o muy baja productividad (Bonet, 2007).  

 

Adicionalmente, hay un bajo nivel de capital humano capacitado y una exclusión de la zona que dificulta la incursión al sistema productivo colombiano. Si le cuesta creer, que lo diga la tasa de analfabetismo del 20,9% (El Tiempo, 2016), 2,5 veces la tasa nacional, o las problemáticas carreteras que conectan la zona con Risaralda y Antioquia y que están constantemente cerradas (Chato, 2016).   

 

Para completar, la estructura económica especializada en la extracción minera ha dejado más dolores de cabeza que beneficios económicos por la alta participación de la minería ilegal. Esta se ha apoderado de la extracción y por su culpa se han contaminado importantes fuentes hídricas de la región, como sucedió en el 2015 con la denuncia de la Defensoría del Pueblo: “(…) los ríos Atrato, San Juan, Andágueda, Bebará, Bebaramá, Negua, Tutunendo y Quito han estado gravemente contaminados con mercurio y cianuro” (Manga, 2015). 

 

Pero más allá de los problemas señalados, hay dos que sobresalen y que agrandan aún más la herida: el olvido del Estado y la corrupción del gobierno local. El gobierno regional no ha aprovechado las oportunidades de años atrás y han olvidado completamente la zona. Como una vez se alcanzó a escuchar con el diputado Rodrigo Mesa en el 2012 y que no merece más que deshonras: “la plata que uno le mete al Chocó, es como meterle perfume a un bollo” o la larguísima lista de diputados y gobernadores que están señalados de robo: Julio Ibargüen, Efrén Palacio, William Halaby, Eulisis Escobar, Odín Sánchez, entre muchos otros. 

 Tal vez por eso sea pobre la región y, en consecuencia, el gobierno de turno esté buscando alternativas para solucionar lo que ellos y otros han regalado y dejado en el olvido. Sin guerra, con la tecnología que hay y las posibilidades que tenemos, Chocó se convierte en una verdadera mina de oro. Y no oro amarillo, sino el que no crece en todas partes, el de las oportunidades.  

Fuente: El Mono Mudo

Tan solo al pensar un poco, eliminando toda la maraña política del país, se pueden establecer políticas que busquen mejorar las instituciones y el capital humano, de tal forma que se pueda crear una senda de crecimiento sostenible.  Es posible hacer reformas al sistemas de salud de la región y dejar de lado la tasa de mortalidad materna que llega aproximadamente a las 358 mujeres fallecidas por cada 100.000 nacidos vivos; se puede dar educación y hacer que la cifra de asistencia infantil, que llega al 58%, mejore; e inclusive, se puede dotar la región de buena infraestructura de tal forma que en poco tiempo la cobertura de internet supere el 2,8% (El Tiempo, 2016). 

 

Pero más aún, dejándose llevar por la imaginación, ¿por qué no aprovechar el turismo y el comercio y así beneficiarse de una nueva alternativa? Por ejemplo, para dar una magnitud del turismo, en el 2006 se escogieron las playas de Choncho, una pequeña isla que se ubica entre el departamento de Chocó y el Valle del Cauca, como una de las más bellas del mundo por la revista Forbes. Para dar una idea del comercio, se tiene al Océano Pacífico para crear conexiones comerciales con Asia o el puerto de Buenaventura que tiene la posibilidad de manejar 1,5 millones de contenedores Teus (El País, 2016), algo así como 3900 campos de futbol.  

 

Para concluir, solo quiero hacer una reflexión del PAZcifico: espero que el proyecto sea una luz viable para el desarrollo y que no sea solo una forma más de arreglar la “cagadita” del Gobierno o los gobiernos con el Chocó; que realmente sea una oportunidad para desarrollar la zona, creando nuevas oportunidades con el turismo o el comercio; y, por último, que sea una política de Estado larga y duradera, y no solo un proyecto del gobierno actual. Esperemos que en vez de suspirar por tristeza, lo hagamos porque viene algo mejor.  

 Amanecerá y veremos.  

Juan David Suarez 

Jd.suarez10@uniandes.edu.co 

 

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