Fuente: CEU Uniandes

Este año ha habido desalentadoras noticias locales, nacionales e internacionales de alto impacto en nuestra vida personal, cotidiana y social, que me han hecho pensar bastante en lo que puedo hacer desde mi rol como estudiante y como persona ante todo lo que sucede y sobre cómo puedo aportar a un cambio significativo en la sociedad.

Debo admitir que al comienzo sentí un peso agobiante, pues me parecía que desde mi posición solo podía observar, que eran demasiadas cosas las que parecían estar mal, que era imposible que yo pudiera aportar algo para cambiar esa realidad que tanto me molestaba. Dentro de ese pensamiento catastrófico, hay dos cosas ciertas y es que sí hay mucho por hacer y que yo sola no podría con tanto. Sin embargo, luego de ya analizar un poco mejor las cosas y cursar este semestre una clase sobre liderazgo, me di cuenta que esa era una visión muy cerrada y que lo que realmente me tenía que cuestionar era: ¿son tan imposibles de resolver los problemas como parecen? ¿Tengo que esperar a graduarme para realmente servir al mundo? ¿Qué puedo hacer ya?. Todo lo anterior, me llevó al propósito de cambiar mi forma de pensar y hacer esta pequeña reflexión con el fin de que proponer que la clave está en asumir un liderazgo activo, compartir con otras personas estas inquietudes y no perder los sueños bajo la mentalidad de que hay que terminar una carrera para empezar a ser ‘alguien’.

Para comenzar, sé que es fácil creer que con una carga académica grande como la que la mayoría de nosotros tenemos en la universidad, no haya tiempo para preocuparse de más por no estar haciendo algo grande por el mundo.  Lo anterior, es una posición que entiendo pero creo que detrás de ese pensamiento hay es una asunción de que hay que hacer algo “grande” para que de verdad valga la pena y que pensar en ello toma mucho tiempo. Es ahí, donde quiero debatir y decir que desde lo que he aprendido luego de leer varios artículos y asistir a mi clase este semestre, a veces son solo pensamientos o pequeñas acciones las que ya entran dentro de lo que se podría llamar como ‘’cambiar la realidad’’. Drew Dudley bien decía en su charla  “Everyday leadership”, que mientras hagamos que el liderazgo sea algo más grande y más allá de nosotros, nos damos una excusa para no esperarlo de nosotros y de los otros cada día.

Ahora bien, ¿qué es exactamente el liderazgo?  El liderazgo es un conjunto de acciones que buscan generar compromiso y co-responsabilidad para avanzar en una tema y mejorar la vida propia y del colectivo al que se pertenece. Lo puede ejercer cualquier persona independientemente de los recursos y de la posición, y un ejemplo de eso son las personas que dentro de la universidad tienen unas ansias de ayudar a otros  y logran conseguir el apoyo de un número significativo de personas. Con pequeñas actitudes y acciones, estoy segura que muchos hemos tenido liderazgo solo que adjudicárnoslo muchas veces puede implicar llegar a un nivel de arrogancia o vanidad con la que no nos sentimos cómodos. En el fondo, si lo que se quiere es tener más impacto, lo que hay que hacer es aprender a asumir riesgos y aceptar críticas. En el artículo A Survival Guide for Leaders, Marty linsky y Ronald A. Heifetz muestran que aunque el liderazgo suele estar representado como un emocionante y glamuroso esfuerzo en el que se inspira a otros para que te sigan en los buenos y en los malos momentos, la esencia reside en la capacidad de entregar noticias inquietantes y levantar preguntas difíciles en una forma en la que se mueva a la gente a tomar el mensaje pero no odiar al mensajero.

Con el fin de dar una herramienta con la que cual se pueda trabajar un tema e impactar de forma positiva una comunidad o en la propia vida, mostraré brevemente La espiral de liderazgo consciente creada por Hector Hernandez y Maite Careaga de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes. A cada paso del diagnostico va asignada una pregunta clave como se muestra a continuación: 1. Elegir el tema que te importa ¿Es un tema del que te quejas, te duele, te molesta, te incomoda..? 2. Evaluar la brecha entre la realidad y la aspiración ¿Cuál es el problema que ves y que quisieras ver diferente a lo que es hoy en día? 3. Historia del tema ¿Cómo se ha tratado o intervenido el tema anteriormente? 4. Desafíos técnicos ¿Qué información o recursos económicos necesito? 5. Desafíos que vienen del sistema humano (desafíos adaptativos) ¿Quiénes son los principales actores afectados  e interesados en el tema? 6. Reconocer tu rol, recursos y desafíos técnicos y adaptativos personas ¿Por qué ese tema te importa y que de ti está en juego? Ya una vez realizado lo anterior, hay que diseñar experimentos, energizar a otros, crear puentes entre grupos de interés, cuidarte y ejecutar de modo que se aprenda del ensayo y del error. Ya lo último consiste en sacar lecciones de la nueva realidad.

En conclusión, la invitación es a que seamos estudiantes más activos y más conscientes. Durante la universidad podemos ir lentamente desarrollando ideas y leyendo distintas opiniones para tener unas posturas más clara sobre lo que nos interesa. Adicionalmente participar en distintos eventos o hacer parte de grupos de participación es una buena forma de encontrar personas con las que se compartan gustos. El mundo necesita mejores seres humanos y a ese propósito todos podemos contribuir, no se pierde nada intentando.

 

Por: Sara Lucia Lizarazo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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